domingo 6 de diciembre de 2009

Dios de la tierra (Brotes de olivo)

La semana pasada me sorprendió –gratamente– una llamada telefónica de Vicente Morales, padre y patriarca de la amplia familia de ‘Brotes de Olivo’ y alma máter de la comunidad Pueblo de Dios, de Huelva, de donde surgió el grupo musical. Me contó que el 6 de diciembre, en la Casa Colón de Huelva, a las 12:00 de la noche, se va a presentar su último trabajo discográfico, una trilogía de la que hablamos hace algunos meses y que ya está completa, madura. El Tratado sobre Dios niño (compuesto por los discos Desde tu fuente, Jerusalén y Dios de la tierra) puede conseguirse exclusivamente a través de la descarga gratuita por Internet en mp3.
El recital se está preparando con mimo e ilusión. El repertorio ha sido consultado con el público a través de su web, que ofrece el resultado completo de las votaciones (modelo de participación que ya usó, por ejemplo, Luis Guitarra en su último trabajo y que va tomando cada vez más fuerza). Pero, sobre todo, Vicente me pedía que me hiciera eco del inmenso agradecimiento que tenían a la gente que les ha animado, acompañado y alentado desde el principio.
De la abundancia del corazón habla la boca. Y él sólo tenía palabras de gratitud, algo que también surge (abundante, como signo de comunión, en vaivén de fe y esperanza) de quienes gozamos con su música. Impresionan las melodías, las letras, la interpretación, las explicaciones e introducciones, y hasta la sencilla, elocuente y cuidada presentación: “Este triple trabajo discográfico que ofrecemos, regalado por Dios como todo lo recibido y trabajado en nuestra historia, aglutina, recoge y expresa todo lo que ‘Brotes de Olivo’, sin saberlo ni programarlo, ha cantado desde el comienzo”. A veces, unas pocas líneas contienen mucha vida y años de experiencias profundas de Iglesia.
www.brotesdeolivo.es

Publicado el 27.11.2009 en el nº 2.685 de Vida Nueva.

sábado 21 de noviembre de 2009

El 10 de noviembre se presentó en rueda de prensa un disco en el que aparece la voz de Benedicto XVI: ALMA MATER. Music from the Vatican. El disco, nacido de una idea original del sacerdote paulino Giulio Neroni, será comercializado mundialmente por Geffen-Universal y estará a disposición del público en todo el mundo a partir del 29 de noviembre de 2009, primer domingo de Adviento. La edición sale en cuatro versiones: la más sencilla es la edición estándar del CD, pero también se ofrecerá un doble estuche CD + DVD con el Making-off (un documental de cómo se grabó); una lujosa edición de regalo con libro y la más espectacular, una edición limitada de super lujo, que incluye partituras y hasta la edición en vinilo. Un auténtico banquete para coleccionistas que pueden incluso hacer ya una pre-compra a través de la web. Más allá del despliegue comercial (inevitable) cabe decir que, necesariamente, será un disco excelente desde el punto de vista artístico. No sólo por contar con la interpretación de la Royal Filarmonic Orchestra de Londres y del coro de la Academia Filarmónica de Roma, sino también por la composición de los temas encargada a Simon Boswell, Stefano Mainetti and Nour Eddine, tres grandes autores de distinto origen (Reino Unido, Italia y Marruecos) y con profesiones de fe diversas (agnóstico, católico y musulmán). El disco pretende hacer un recorrido de las peregrinaciones de Benedicto XVI a diversos lugares marianos, así como fusionar, desde el punto de vista artístico, tradición y modernidad a partir de textos y oraciones pertenecientes al corazón de la Iglesia católica. Alma mater será, sin duda, una peculiar expresión de que, como dice Benedicto XVI, “la música es realmente el lenguaje universal de la belleza que puede unir a las gentes de buena voluntad de todo el mundo” (www.musicfromthevatican.com)
Publicado el 20.11.2009 en el nº 2.681 de Vida Nueva.

sábado 14 de noviembre de 2009

Más allá del corazón (Rogelio Cabado)

Una canción puede ser el mejor estandarte de una idea. Así ha sido desde siempre, y podrían citarse muchos ejemplos. Uno reciente y cercano es Más allá del corazón, compuesta por Rogelio Cabado para animar a los padres y madres de familia a que sus hijos cursen la asignatura de Religión.
El tema, que se presentó oficialmente durante el III Congreso Regional de Enseñanza de Religión en la Escuela, ya se había dado a conocer a la opinión pública en un contexto menos adecuado, aunque con una repercusión mayor. En un ambiente mediático como el nuestro, la oportunidad no pasó desapercibida. La agencia EFE se hizo eco del hecho, así como el diario ABC en su edición de Castilla y León. Pero el salto a la gran audiencia se produjo cuando el presentador de El Intermedio (espacio de humor periodístico de La Sexta), el popular Gran Wyoming, le dedicó uno de los momentos estelares de la semana. Fueron no sólo unas palabras de presentación de Rogelio y su canción, acompañadas de varios compases y fotografías, sino que, fiel a la naturaleza satírica del programa, inventó la correspondiente réplica en defensa de Educación para la Ciudadanía. Durante dos días, la página web de la cadena televisiva mantuvo ambos vídeos, que ahora se pueden ver sólo en la sección de El Intermedio. Invitamos, sin embargo, a disfrutar del tema a través de la web del Obispado de Zamora (
www.obispadodezamora.es), donde se pueden descargar tanto la letra como la música.
Es arriesgado y valiente hacerse portavoz artístico de determinadas opciones (religiosas, políticas, sociales…). Pero es importante, y mucho, encontrar testigos y canciones que aúnen y ayuden a expresar convicciones comunes y, sobre todo, a hacer sentir y experimentar lo que se cree y defiende, máxime cuando se trata de una canción tan densa y comprometida como simpática y pegadiza.

Publicado el 13.11.2009 en el nº 2.683 de Vida Nueva

viernes 6 de noviembre de 2009

Único (Vicente Castellanos)

¿Quién no ha deseado, al menos alguna vez, profundizar en el padrenuestro? Estamos acostumbrados a recitarlo con cadencia monótona tanto en celebraciones comunitarias como en la intimidad. Por ser la oración más popular de nuestra fe, puede llegar a perder sentido. El fruto de buscar una salida a esta amenaza real (inquietud compartida por tantos) puede dar resultados tan sorprendentes y hermosos como los que nos ofrece Vicente Castellanos en su último disco. Convencido de que la vida es un proyecto que hay que construir, confiesa que una de sus grandes pasiones es la creación musical, a la que se ha entregado en cada encrucijada del camino. Ha compuesto por casi todo: la maternidad, la paternidad, la adolescencia, el amor, la decepción, la belleza… y por supuesto, la mayor de sus búsquedas: la fe y la reflexión cristiana. Tras el éxito de Buscad en la Noche (con canciones para navidad), éste constituye su segundo trabajo discográfico: Único. El disco está íntegramente dedicado a esta impresionante oración que, bien rezada, puede llegar a transformar la vida. Los títulos de las canciones son ya toda una declaración de intenciones: Padre, Pedalear, José, Voluntad, Patria, Reino, Aún, Guía (dedicada al apóstol San Pablo), Renunciar, Perdón, Único y Nombre. Sugieren su extenso y cuidado contenido: poesía - casi mística - hecha canción. Los temas son auténticas plegarias, sentidas y penetrantes que, además, van acompañadas por las reflexiones del autor, desmenuzando su origen, sentido y significado y ayudándonos así a escuchar, si cabe, con más capacidad de admiración. Además de la armonía entre letra y música, Juan Cerro, guitarrista y músico de excepción, ha creado unos cálidos arreglos que embellecen más aún este manojo de excelentes composiciones.
06.11.2009. Publicado en el nº 2.682 de Vida Nueva.

sábado 31 de octubre de 2009

¿Cómo tiene que ser la música en la liturgia?



¿Qué es lo que hace buena una u otra música a la hora de emplearla en la Eucaristía o en cualquier celebración litúrgica? ¿Hay un género o un repertorio más adecuado que otro? En la sección ‘Enfoques’ de esta semana, dos especialistas abordan este asunto. Ambos coinciden en que lo fundamental es que la música ayude a sentir y celebrar. Desde ahí, cada uno pone el acento sobre las cualidades esenciales.

De calidad, actual y participativa

Maite López Martínez. Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Pontificia Salesiana de Roma y cantautora

La premisa sería: ¿hace falta música en la Misa? Diría rotundamente que sí hace falta (o, al menos, se echa en falta) música en las celebraciones eucarísticas. Porque la música “constituye una parte necesaria o integral de la liturgia” (SC, 112). Porque la música une, centra, ambienta, reaviva, dinamiza, concreta, expresa y compromete. En una palabra: ayuda a vivir la eucaristía.
Las celebraciones, por definición, son siempre gozosas. No podemos convertir la Misa en una rutina, ni en una devoción particular o un rezo cualquiera. Cuando la vivimos así, la música estorba. La Misa, ¿es un momento de alegría? No es una pregunta lanzada al aire. Es un asunto vital que afecta no sólo a la cuestión musical, sino a la esencia misma de nuestra fe. Sólo si la respuesta es positiva, tiene sentido la pregunta sobre qué tipo de música en la Misa.
A estas alturas del postconcilio (del Vaticano II), resulta estéril la discusión sobre los géneros y los instrumentos musicales adecuados o inapropiados para la Eucaristía, por más que haya quien aún se encuentre estancado en esa fase. El órgano, aunque sea el instrumento rey y su sonido inunde catedrales y corazones, ni “sólo” ni “nunca”.Los instrumentos acústicos (la guitarra a la cabeza) han prestado un gran servicio en las comunidades. Los eléctricos son poco frecuentes, pero no hay por qué despreciarlos. Como en todo, lo importante es el ‘saber estar’ de los intérpretes y el saber adaptarse a los diferentes ambientes. Es lo que llamamos inculturación. No podemos perder de vista que la música está al servicio de la celebración, de la comunidad, y que debe ayudar, nunca entorpecer. Igual distrae y molesta una guitarra aporreada que un órgano desafinado y altisonante. Por otro lado, cierto que hay géneros que han nacido al abrigo de las iglesias, como el gregoriano o el gospel, pero casi todo es adaptable si se tiene una clara orientación eclesial. El pop (por citar el género más habitual) no está reñido con la fe ni con una serena celebración. Pero hay cuestiones mucho más de fondo de las que no conviene distraerse; elementos importantes que requieren medidas pastorales y tomar en serio la educación musical en el seno de las parroquias, los colegios y, especialmente, en todas las estructuras formativas como los seminarios o noviciados.
Dicho esto, es importante añadir matices, preferencias y criterios. La música en la Misa debería ser de calidad. Más allá de los gustos, casi todos somos capaces de distinguir una buena música de una música “pachanguera”, simplona o mala. Debería ser participativa. Canciones que la gente pueda cantar, relativamente sencillas, sin que sean monótonas. También la escucha de la música, que es siempre activa, puede ayudar a que participemos más en la Eucaristía. Si no hay interpretación en vivo, que haya una buena audición, fruto de una cuidada selección de discos, pues ya que no podemos cantar, que, al menos, podamos escuchar con gusto y placer. Que sea música actual (por letra y melodía).
Es importante, como en todos los ámbitos de la fe, que la liturgia y sus expresiones (la música dentro de la celebración eucarística, lo es) se adapten al tiempo que nos toca vivir y a la cultura en la que se encarna. Es verdad que algunas obras y autores tienen esa capacidad de ser siempre actuales: si pasan los años y siguen sonando en nuestras iglesias, es porque mantienen un enganche con la realidad y la gente de hoy. Siguen teniendo algo significativo que decir. Que el lenguaje esté “al día” y también la teología, la eclesiología o la mariología que esconden. Que haya repertorios renovados. A ser posible, que haya coro en vez de solistas, para que no se convierta en un concierto. No hacen falta profesionales, basta un grupo de gente bien dispuesta y, eso sí, educada en la música y con horas de ensayo a las espaldas.Obviamente, no puede existir este tipo de agrupaciones sin una persona que los dirija. De ahí que necesitemos preparar líderes y gente cualificada para dinamizar esta dimensión en nuestras comunidades. Y, aunque la interpretación de un grupo de personas siempre anima más a la participación, debemos sentirnos agradecidos y afortunados si encontramos algún solista que, por gusto, por estar especialmente dotado o porque no le queda otro remedio, entona las canciones y acompaña musicalmente.
En resumen, música de calidad, actual y, sobre todo, participativa, porque es música de y para la asamblea.

Publicado el 02.10.2009 en el nº 2.677 de Vida Nueva

EMUALI '09

Poco a poco se van multiplicando en nuestro país las iniciativas de carácter festivo, lúdico y/o formativo en torno a la música cristiana, algo que es tanto o más importante que gozar de una buena salud en cuanto a producción discográfica se refiere. Entran en juego dimensiones distintas pero complementarias y a todo hay que prestarle su justa atención. Así, dentro de las propuestas que sigue dando cobijo el conocido Forum de Pastoral Juvenil aparecen, tímida y esporádicamente, algunas musicales.
Una de estas convocatorias lleva por nombre EMUaLI’09 y está organizada en estos días por los redentoristas. Del 31 de octubre al 2 de noviembre se celebra el II Encuentro de Música, Arte y Liturgia en la parroquia del Santísimo Redentor de Madrid. Se trata de un encuentro para jóvenes artistas, músicos, actores, pintores, bailarines o simplemente amantes del arte y tiene como objetivo buscar las claves necesarias que nos lleven a utilizar el arte dentro de la liturgia como medio privilegiado de expresión de la fe. Las jornadas se desarrollan a través de talleres pero también cuenta con momentos de oración o celebración, algunos de los cuales están abiertos al público, especialmente la vigilia inaugural con Brotes de Olivo (31 octubre) y la noche de arte misionero (2 octubre).
El programa privilegia la música aplicada a la liturgia, a la que se dedican prácticamente todos los talleres: El coro de jóvenes en práctica; ¿Música contemporánea y liturgia?: cuestiones prácticas; Música Cristiana y Pastoral Juvenil; Taizé: un canto que no cesa; Introducción a la composición y práctica o Música cristiana: letra y espíritu. Entre los ponentes se encuentran Marta Iglesias, Manuel Ogalla (autor del grupo Yubal), Bea Querol, Marisa Cotolí o Elena Iglesias. Sin duda, temas de actualidad e importantes para nuestra práctica pastoral.
Publicado el 30.10.2009 en el nº 2.681 de Vida Nueva.

domingo 25 de octubre de 2009

El papa y la música

En lo que va de año, Benedicto XVI ha asistido oficialmente a varios conciertos. La mayoría son homenajes (el concierto del 30 de abril ofrecido por el Presidente de la República Italiana), algunos son aniversarios (el 17 de enero con motivo del 85° cumpleaños de su hermano) y otros son conmemorativos ("Jóvenes contra la guerra", el 8 de octubre, en el 70° aniversario del inicio de la II Guerra Mundial). Ciertamente, no se puede decir que esconda su pasión por la música que, para él, parece ser mucho más que una simple afición. Gozar de un papa con un corazón de artista tiene grandes ventajas, como la de escuchar las profundas y hermosas palabras dirigidas en el último de estos conciertos, el pasado 17 de octubre:
Este concierto nos ha permitido, una vez más, disfrutar de la belleza de la música, lenguaje espiritual y por tanto universal, vehículo muy apropiado para la comprensión y la unión entre las personas y los pueblos. La música forma parte de todas las culturas y, podríamos decir, acompaña cada experiencia humana, del dolor al placer, del odio al amor, de la tristeza a la gloria, de la muerte a la vida. Vemos como a lo largo de los siglos y los milenios, la música ha sido siempre utilizada para dar forma a lo que no se logra decir con las palabras, porque suscita emociones de otra manera difícilmente comunicables. No es de extrañar que todas las civilizaciones hayan dado importancia y valor a la música en sus distintas formas y expresiones. La música ensancha el espíritu, suscita sentimientos profundos e invita casi naturalmente a elevar la mente y el corazón a Dios en todas las situaciones, sean gozosas o tristes, de la existencia humana. La música puede convertirse en oración”.
Poco más a favor de la música como expresión de la fe se puede decir en menos tiempo y espacio.

Publicado el 23.10.2009 en el nº 2.680 de Vida Nueva

Vocación (Martín Valverde)

Del 8 al 12 de octubre Martín Valverde, el cantautor católico más famoso en la actualidad, ha vuelto a nuestro país para recorrer varias ciudades presentando su nuevo trabajo discográfico: Vocanción. Sigüenza (Guadalajara), Soria, Madrid, Ferrol y Santiago de Compostela han sido los lugares donde se han concentrado sus fieles y entusiastas seguidores que, seguro, no han quedado defraudados.
El disco, en cuanto temática general, gira en torno a las distintas vocaciones dentro de la Iglesia y viene a reforzar la celebración del año sacerdotal. Doce canciones nuevas de seis autores diferentes, entre los cuales tres sacerdotes (Padre Marcos Alba, Padre Edgar Solano, Padre Eduardo Meana, Eduardo Ortiz Tirado, Ana María de la Garza y el propio Martín), y que cuenta con la colaboración de músicos y arreglistas de varios países: Carlos Quintana de México, Kiki Troia de Argentina y Bernardo Quesada de Costa Rica.
El disco, que desmenuza y profundiza elementos tan esenciales para la vida del cristiano como la entrega (Aquí estoy Señor), la ofrenda (Ofrenda permanente) o la disponibilidad (Obrero de tu mies), tiene como objetivo acompañarnos y animarnos a todos en nuestro camino personal de seguimiento. Dicho más sencillamente, como reza en su video promocional, un disco que quiere ser “la historia entre Dios y tú, hecha canción”.
Cabe señalar que hace algunos meses su página web dio un giro importante actualizándose y convirtiéndose en un verdadero centro de comunicaciones francamente interesante. Sin duda se trata un ejemplo de integración de medios, pues no falta ninguno de los foros donde un evangelizador (o, en este caso, “predicantor”) debe estar presente: canal Youtube, perfil en Facebook, página en Myspace y un blog que Martín actualiza personalmente con frecuencia. www.martinvalverde.com

Publicado el 16.10.2009 en el nº 2.679 de Vida Nueva

sábado 17 de octubre de 2009

La distancia es solo eso (Pablo Santamaría)

Pablo Santamaría es uno de esos autores que, incansable y humildemente, contribuye a que el panorama de la música alternativa y contracorriente se vaya enriqueciendo y humanizando más y más. Comenzó a actuar en los años 90, con una guitarra al hombro y un gran talento, por los templos suburbanos donde se cuece y exhibe el tipo de música que compone. Bajo su aspecto bohemio, se esconde un peculiar artista, un musicólogo y – también hay que decirlo – un educador vocacionado que reparte su vida entre la enseñanza, el estudio, la formación, el compromiso (especialmente con África donde ha permanecido durante los meses de verano) y el escenario. Su trayectoria musical le hizo estrenarse con el disco Desdiciéndome de la tribu, junto al grupo Senderos del que forma parte y con el que sigue trabajando y actuando. También ha realizado numerosas composiciones infantiles para proyectos de texto de religión e incluso alguna tímida pero asombrosa experiencia como arreglista. Incluso se ha atrevido con un programa de radio especializado en RNE: “Las músicas sagradas del mundo”.Últimamente sus esfuerzos se están centrando en la promoción de su último disco, primero en solitario: La distancia es solo eso. Sus canciones están tejidas al hilo de historias cotidianas, sorprendentes, entrañables, más representativas de los márgenes y la novela negra (de la que se declara apasionado) que de las fábulas convencionales. Un estilo peculiar y una música susceptible de competir con los cantautores de mayor éxito del momento. Un disco aprovechable en muy distintos contextos y ambientes, desde la escucha atenta en solitario hasta el análisis con cualquier grupo de jóvenes. El disco se distribuye sólo a través de Internet y en los conciertos en vivo. Toda la información en www.pablosantamaria.org.

Publicado el 09.10.2009 en el nº 2.678 de Vida Nueva

viernes 9 de octubre de 2009

Solamente Dios (Hermano Santi)

Hace unos meses escribíamos en estas mismas páginas de Santiago María Antón y de su primer disco: Al Dios cotidiano. El Hermano Santi, como le gusta ser conocido, vuelve ahora a ser noticia por el lanzamiento de su segundo disco, que lo supera con holgura y en muchos aspectos:Solamente Dios.

La madurez de las composiciones es evidente. Se notan muy trabajadas, con diálogos entrañables, fruto del mucho andar y buscar a Dios, con poesía y realismo a la vez. Son canciones que rezuman compromiso y preferencias evangélicas: amor a los más pequeños, debilidad por los excluidos, pasión por Cristo y un hondo deseo de que Dios sea el centro de la vida. Resulta prácticamente imposible distinguir hasta dónde llega el impacto del contenido y la emoción la de la voz, porque forman un todo. La interpretación resulta magnífica y con un toque de intensidad y modulación muy peculiar.

Escuchar al Hermano Santi es adentrarse en el interior de alguien muy cierto en lo que canta, que arrastra convicción y que inevitablemente te lleva a orar con su música. Cabe destacar la no menor maestría de Juanjo Melero que ha realizado algo más que unos arreglos. Suenan percusiones y ritmos africanos, órganos y viento de swing, baladas desnudas al piano y, sobre todo, guitarras en solos y acompañamientos, acústicas y eléctricas que hablan por sí solas. A todo esto, se añaden unas excelentes condiciones técnicas de grabación y una óptima mezcla de sonido. El resultado es un pequeño tesoro espiritual y sonoro.

La mejor ocasión para conocer y escuchar al Hermano Santi, será durante la presentación del disco el día 17 de octubre, sábado, a las ocho de la tarde en el Salón de Actos de Caja España de Palencia y que se convertirá, casi sin remedio y en vísperas de partir hacia México (su nuevo destino como religioso guaneliano), en una emotiva despedida.

Publicado el 02.10.2009 en el nº 2.677 de Vida Nueva.